A. José el ultimo hijo de José.
José es hijo de Jacob. El onceavo hijo nació Jacob con Raquel. Ella llamó su nombre José diciendo: Añádame Jehová otro hijo. Raquel era estéril, Dios le respondió y le dio a José y luego a Benjamín, después que tuvo dos con su sierva Bilha. José vivió ciento diez años.
1. José en Canaán antes de la conquista.
Cuando José, tenía la edad de diecisiete años,
apacentaba las ovejas con sus hermanos, en tierras de Canaán. Estaba con los
hijos de Bilha y con los hijos de Zilpa, mujeres de su padre. José informaba a
su padre
sobre la mala fama de ellos. Gén 37:1-2.
Jacob amaba a José más que a todos sus hijos, porque lo
había tenido en su vejez. Su padre le hizo una túnica de diversos colores y sus
hermanos le aborrecían por eso. Un día José tuvo un sueño, y lo contó a sus
hermanos; y ellos llegaron a aborrecerlo más
todavía. Gén 37:3-5.
Otro día Israel envió a José a ver cómo estaban sus
hermanos apacentando a las ovejas en Siquem. Entonces José fue tras sus hermanos, y los halló en Dotán. Sucedió, cuando José
encontró a sus hermanos, ellos le quitaron su túnica de colores, que llevaba y
lo zumbaron en un tanque de agua, pero estaba vacío. Gén 37:6-23.
Entre tanto sus hermanos planificaron matarlo, pero Judá
intervino para que no lo hicieran, sino que lo vendieran. Cuando pasaban los
madianitas mercaderes, sacaron ellos a José de la cisterna, y lo vendieron a
los ismaelitas por veinte piezas de plata. Y llevaron a José a Egipto. Gén
37:24-28.
Entonces ellos con la túnica de José, la tiñeron de
sangre, de un cabrito que ellos habían degollado. Se la llevaron a su padre y
él la reconoció. Creyendo alguna mala bestia lo había devorado y despedazado.
Gén 37:31-33.
2. José en Egipto.
Después de haber sido vendido a los
ismaelitas. Estos a su vez lo venden a Egipto, a un oficial de Faraón, capitán
de la guardia, llamado Potifar. Jehová estaba con José y fue varón próspero.
Hallando José gracia a los ojos de Potifar, le hizo mayordomo de su casa,
entregando en su poder todo lo que tenía. Gén 39:1-4.
Cuando Potifar le dio el cargo de su casa y todo lo que
tenía a José, él
no se preocupaba de nada, solo del pan que comía. Y
Jehová bendijo la casa del egipcio a causa de José, la bendición de Jehová
estaba sobre todo lo que tenía, así en su casa como en el campo. Gén 39:5.
Después de esto la mujer de su amo se fijó
en José, acosándole cada día para acostarse con él, pero él no la escuchaba.
Pero un día ella forzó su ropa y él huyó.
Dejando la ropa en su mano, por maldad ella gritó. Cuando llegó Potifar le dijo todo lo
contrario, y él lo apresó en la cárcel, donde
estaban los presos del rey. Gén 39:6-20.
Cuando estaba José en la cárcel, su jefe le entregó el cuidado de todos los presos y Jehová estaba con José, lo que él
hacía, Jehová lo prosperaba. Luego por medio, de un copero de Faraón, José fue
llevado a él Faraón. Gén 39:22, 40:1-23.
Porque José le descifró un sueño, estando
preso el copero de Faraón, sucediendo como José había interpretado. Soltaron el copero y fue de nuevo a servirle a
Faraón. José le dijo al copero que no se olvidara de
él. Y el copero lo olvido.
Pero luego cuando Faraón tuvo un sueño, se acordó el copero, y le contó a Faraón,
enviando a llamar a José. Sacándolo apresuradamente de la cárcel, se arregló, y vino a Faraón. Le interpretó el sueño a Faraón, aconsejando sobre el asunto.
Faraón lo colocó de gobernador de
Egipto, adjunto a Faraón. Gén 41:15-48.
José tenía 30 años cuando comenzó a gobernar, y Egipto fue próspero, porque José sembró en los 7 años de abundancia y recogió
José trigo en grandes cantidades. José se casó
con Asenat, hija de Potifera, sacerdote de On.
Y tuvo dos hijos antes de que viniese el
primer año de hambre sobre la tierra. Gén 41:49-54.
Comenzaron a llegar los siete años del hambre, como José
había dicho. Hubo hambre en todos los países, más en toda
la tierra de Egipto había pan. Cuando se sintió el hambre en toda la tierra de
Egipto, el pueblo clamó a Faraón por pan. Y dijo Faraón a todos los egipcios:
Vallan a José, y hagan como él les diga. Gén 41:55.
En la tierra Canaán Jacob se entera que en
Egipto había alimentos, convenció a sus hijos para ir a buscar alimento. En
Egipto sus hijos se ven con José y él reconoce que eran sus hermanos, más ellos no, diciéndoles que son espías. Ellos le hablaron de su padre y de Benjamín. Gén 42:3.
Entre tanto José se las ingenia, para que trajeran a
Benjamín, apresando a Simón. Y no venderles más comida, hasta que no vengan con Benjamín. Jacob tenía miedo de acontecer algún desastre a Benjamín, hermano de José, con sus hermanos.
Gén 42:4-6.
Después Jacob con intervención de Judá, envía a buscar
alimento a Egipto, mandando a Benjamín con ellos. Cuando llegaron, José hizo
otra estrategia. Mando a colocar su copa en sus sacos de trigo, devolviendo el
dinero de cada uno de ellos, poniéndolo en su saco, y dieron comida para el
camino. Gén 42:7-34, 44:1-3.
Luego cuando ellos salieron y se habían alejado, José mandó
a su mayordomo a seguirlos y cuando los alcances, diles: ¿Por qué han vuelto
mal por bien? ¿Por qué han robado la copa de plata?
Hallaron la copa en la bolsa de Benjamín. Pero Judá
intervino por sus hermanos y por Benjamín a José. José descubrió
a sus hermanos. Faraón supo que estaban en Egipto, los invitó a venir, les envió le dieran carros para ir y regresar.
Gén 44, 45,
46, 47.
Jacob vino a Egipto cuando tenía 130 años, pasó 17 años
en Egipto y murió, pero lo fueron a enterrar a Canaán. Antes de morir bendijo a
José, antes había bendecido a los hijos de José, a Efraín antes de Manases, aunque
este era el mayor. Gén 48:9-20.
Jacob bendijo a José: Rama fructífera es José. Rama
fructífera junto a una fuente, cuyos vástagos se extienden sobre el muro. Las
bendiciones de tu padre fueron mayores que las bendiciones de mis progenitores.
Hasta el término de los collados eternos. Serán sobre la cabeza de José. Y
sobre la frente del que fue apartado de entre sus hermanos. Gén 49:22-26.
Después de la muerte de Jacob, y sepultar, volvió José a
Egipto, él, sus hermanos. Ellos pensaron quizá nos aborrecerá José, y nos dará
el pago de todo el mal que le hicimos.
Y enviaron a decir a José: Tu padre mandó antes de su
muerte, a decirte, rogando que perdones la maldad de tus hermanos y su pecado,
porque mal te trataron; por tanto, ahora te rogamos que perdones la maldad de
los siervos del Dios de tu padre. Y José lloró mientras hablaban. Gén 50:17.
Entonces sus hermanos se postraron delante de él, somos
tus tuyos. Les respondió José: No temas; ¿acaso estoy yo en lugar de Dios?
Pensaron hacerme mal, más Dios lo encaminó a bien, para mantener en vida a
mucho pueblo. No tengan miedo; yo los sustentaré a ustedes y a sus hijos. Así
los consoló, y le habló al corazón. 50:18-23.
José antes de morir les hizo jurar a sus hermanos que no
lo dejaran en Egipto que lo llevaran cuando se fuera, porque Dios ciertamente
los visitará, y los hará subir de esta tierra a la tierra que juró a Abraham, a
Isaac y a Jacob. Gén 50:24-25.
Después que José murió, todos sus hermanos, y toda
aquella generación. Entretanto, se levantó sobre Egipto un nuevo rey que no
conocía a José y dijo a su pueblo. Y esclavizó a toda la generación
de Israel hasta que vino Moisés por Jehová a liberarlos. Ex 1:6-14.
Cuando Faraón los dejó ir, también Moisés se llevó los huesos de José, el cual él había juramentado a los
hijos de Israel. Porque Dios ciertamente los visitó, y ellos se llevaron los huesos de José. Ex 13:19.
2.
Sepultura de los huesos de José en Siquem.
Al tiempo de conquistar a Canaán,
enterraron en Siquem los huesos de José, que los hijos de Israel habían traído
de Egipto, en la parte del campo que Jacob compró de los hijos de Hamor padre
de Siquem, por cien piezas de dinero; y fue posesión de los hijos de José. Jos
24:32.
3. Comentario de la bendición de Jacob a los hijos
José.
En la bendición de Jacob, de sus 2 nietos, hijos de José,
serían reconocidos como herederos a partes, indicando una posición superior de
los descendientes de Efraín. Gen 48:5-20.
En este sentido Jacob le afirmó a José. Tus dos hijos
Efraín y Manasés, nacidos en la tierra de Egipto, antes de venir yo a la tierra
de Egipto, son míos; como lo son Rubén y Simeón. Los hijos que tengas ellos
después, serán considerados como tuyos, y en el territorio que reciban se les
reconocerá por el nombre de sus hermanos. Gén 48:5-6.
En este sentido Moisés respeto la decisión y bendición de
Jacob sobre los hijos de José y su descendencia, para entregar sus posiciones
en forma separada. Así lo hizo Josué en Canaán.
En lo sucesivo tanto en los jueces como en los reyes se da
el mismo trato de las tribus por separado, la de Efraín y Manases.
Luego en las posiciones de las tierras a la tribu de
Manases, ellos se separaron en dos, ubicadas frente al Jordán cada una. El rey
David también reconoció las tribus de Manases en el Salmo 60:7.
Según el libro de crónica, los derechos de primogenitura
de los hijos de Rubén fueron dados a los hijos de José de Israel. Porque Rubén
era el primogénito, pero como violó el lecho de su padre, no fue primogénito.
Aunque Judá llegó a ser el mayor sobre sus hermanos el
príncipe de ellos, más el derecho de primogenitura fue de José. En Apocalipsis se menciona
Manases y no Efraín. Y aparece José. Probablemente José representa a Efraín. 1 Cr 5:1-2.
4. La tribu de José, Efraín y Manases.
Antes de ser vendido a Potifar, José trabajó con su padre
Jacob. Y cuando fue a Egipto, fue afligido, porque injustamente estuvo en la
cárcel 2 años. Después de ser gobernador
de Egipto, José tuvo dos hijos, antes de venir el primer año del hambre, los
cuales le dieron a luz Asenat, hija de Potifera sacerdote de On. Gén 41:50.
En resumidas cuentas, José llamó el nombre del primogénito,
Manasés; porque dijo: Dios me hizo olvidar todo mi trabajo, y toda la casa de
mi padre. Llamó el nombre del segundo, Efraín; porque dijo: Dios me hizo
fructificar en la tierra de mi aflicción. Gén 41:51-52.
Al bendecir a sus hijos Jacob, puso la mano derecha sobre
Efraín el menor, y José le dijo que la cambiara porque Manases era el mayor,
pero su padre no quiso, diciéndole: Lo sé, hijo mío, lo sé; también él vendrá a
ser un pueblo, y será también engrandecido. Pero su hermano menor será más
grande que él, y su descendencia formará multitud de naciones. Gén 48:19.
Jacob los bendijo aquel día. En ti bendecirá Israel,
diciendo: Hágale Dios como a Efraín y como a Manasés. Colocando el nombre
Efraín antes de Manasés. Gén 48:20
5. La tribu de José, Efraín y Manases en el
desierto.
La bandera del campamento de Efraín por sus ejércitos,
al occidente; y el jefe de los hijos de Efraín, Elisama hijo de Amiud. Junto a
él estará la tribu de Manasés; y el jefe de los hijos de Manasés, Gamaliel hijo
de Pedasur. Núm 2:18-20.
Después de levantarse el tabernáculo. Los príncipes de
las tribus ofrecieron ofrenda en el tabernáculo; El séptimo día, el príncipe de
los hijos de Efraín, Elisama hijo de Amiud. El octavo día, el príncipe de los
hijos de Manasés, Gamaliel hijo de Pedasur. Núm 7:48, 54.
Cuando Jehová mandó a Moisés, a enviar, a
hombres a reconocer la tierra de Canaán, la cual voy a dar a los hijos de
Israel. Un príncipe de cada una de las tribus. De la tribu de José: de Manasés,
Gadi hijo de Susi. De la tribu de Efraín,
Oseas ó Josué hijo de Nun. Núm 13:8,
11.
En este aspecto de los hijos de José: de la tribu de los
hijos de Manasés, el príncipe fue Haniel hijo de Efod. Y de la tribu de los
hijos de Efraín, el príncipe fue Kemuel hijo de Siftán. Núm 34:23-24.
En cuanto a la repartición de las posiciones de las
tribus, vino Zelofehad, de la tribu de Manases, con sus hermanas, presentándose
frente a Moisés y el sacerdote Eleazar, para que le dieran la posesión de las
tierras de su padre, ya que su padre no había tenido hijos, sino hijas.
En tal sentido Dios afirmó la
palabra las hijas Zelofehad, diciendo a Moisés que ellas heredarán la posición de su padre, y una heredad de la posición de
los hermanos de su padre. Núm 27:1, 1-7.
En este sentido, las hijas de Zelofehad son
de Hefer, hijo de Galaad, hijo de Maquir, hijo de Manasés, de las familias de
Manasés hijo de José. Sus nombres eran Maala, Noa, Hogla, Milca y Tirsa. Núm
36:8-12.
Luego hablaron delante de Moisés los príncipes de los
padres de la familia de Galaad hijo de Maquir, hijo de Manasés, de las familias
de los hijos de José. Jehová a mi señor, ha mandado, se dé posesión a Zelofehad
de nuestro hermano a sus hijas. Núm 36:1-2.
En esta razón si ellas se casan con algunos de los hijos
de las otras tribus, de los hijos de Israel, la herencia de ellas será quitada
de la herencia de nuestros padres, y será añadida a la herencia de la tribu con
quien se casen. Y será quitada de la porción de nuestra heredad. Núm 36:3.
En este sentido Jehová mandó a Moisés, a no andar la
heredad rodando de una tribu a otra tribu, sino que cada una de las tribus de
los hijos de Israel estará ligada a su heredad. Así hicieron las hijas de
Zelofehad. Y así se casaron con hijos de sus tíos paternos, Maala, Tirsa,
Hogla, Milca y Noa, hijas de Zelofehad. Núm 36:9-12.
Por otra parte, Moisés dio a los hijos de Gad, a los
hijos de Rubén, y a la media tribu de Manasés hijo de José, el reino de Sehón
rey amorreo y el reino de Og rey de Basán, la tierra con sus ciudades con sus
territorios, las ciudades del país alrededor. Núm 32:33.
Después mandó, cuando hayan pasado el
Jordán, éstos estarán sobre el monte Gerizim, para bendecir al pueblo: Simeón,
Leví, Judá, Isacar, José y Benjamín. Deu 27:12.
En el desierto Moisés hace una bendición a José
diciendo: Bendita de Jehová sea tu tierra, con lo mejor de los cielos, con el
rocío. Con el abismo que está abajo, con las mejores dádivas de la tierra y su
plenitud. La gracia del que habitó en la zarza, venga sobre la cabeza de José.
Y sobre la frente de aquel que es príncipe entre sus hermanos. Deu 33:13-16.
5. La tribu de José en Canaán en época de los
jueces.
A José le nacieron en la tierra de Egipto dos hijos,
Manasés y Efraín, con Asenat, hija de Potifera sacerdote de On. Gén 46:20.
Los hijos de José, Manasés y Efraín recibieron su heredad por separado. La suerte de los hijos de José en la
repartición de las posesiones, fue desde el Jordán de Jericó hasta las aguas de
Jericó hacia el oriente, y hacia el desierto que sube de Jericó por las
montañas de Bet-el. Jos 16:1.
Luego de Bet-el sale a Luz, y pasa a lo largo del
territorio de las arquitas hasta Astarot. Y baja hacia el occidente al
territorio de los jafletitas, hasta el límite de Bet-horón la de abajo, hasta
Gezer, saliendo al mar.
En cuanto al territorio de los hijos de Efraín por sus
familias, el límite de su heredad está al lado del oriente,
desde Atarot-adar, hasta Bet-horón la de arriba. Jos 16:4-5.
Continúa con el límite hasta el mar, hasta Micmetat al
norte, y da vuelta hacia el oriente hasta Taanat-silo. Y de aquí pasa a Janoa.
De Janoa desciende a Atarot, a Naarat, toca Jericó y sale al Jordán. Y de Tapúa
se vuelve hacia el mar, al arroyo de Caná, y sale al mar. Jos 16:6-8.
Recibieron los hijos de Efraín, además, algunas aldeas y
pueblos dentro del territorio de Manasés. Ciudades apartadas para los hijos de
Efraín en medio de la heredad de los hijos de Manasés, todas las ciudades con
sus aldeas. Jos 16:9.
Sin embargo, los hijos de Efraín no echaron a los
cananeos que vivían en Gezer, sino los dejaron al cananeo viviendo en medio de
Efraín, hasta hoy, obligándolo a pagar tributo. Jos 16:10.
5.1. La tribu de José, Efraín en Canaán.
Cuando se dividió la tierra entre las tribus, los hijos
de José, menos la mitad de la tribu de Manasés, se establecieron
al oriente del Jordán, recibieron la zona montañosa central de Palestina, a
veces llamada monte Efraín. Num 32:33, 39-42.
Al conquistar la tierra prometida, Josué hizo la
repartición de las tierras entre las 12 tribus. La Media tribu de Manasés, se situó, con los descendientes de Rubén y Gad, en la Cisjordania
conquistada. Como había mandado Moisés. Jos 12:6.
Se echaron suertes para la tribu de Manasés, porque fue
primogénito de José. Maquir, primogénito
de Manasés y padre de Galaad, el cual fue hombre de guerra, tuvo Galaad y
Basán. Jos 17:1.
También se echaron suertes para los otros hijos de
Manasés varones, conforme a sus familias: los hijos de Abiezer, los hijos de
Helec, los hijos de Asriel, los hijos de Siquem, los hijos de Hefer y los hijos
de Sumida. Jos 17:2.
En este asunto le tocaron a Manasés diez partes además
de la tierra de Galaad y de Basán que está al otro lado del Jordán.
También se asignó posesión a los hijos de
Zelofehad hijo de Hefer, hijo de Galaad, hijo de Maquir, hijo de Manasés,
porque no tuvo hijos sino hijas, estos son: Maala, Noa, Hogla, Milca y Tirsa.
Jos 17:3-5.
Por otra parte, los hijos de José preguntaron a Josué:
¿Por qué nos has dado por heredad una sola suerte y una sola parte, siendo
nosotros un pueblo tan grande, y que Jehová nos ha bendecido hasta ahora? Jos
17:14.
Respondió Josué y los hijos de José, que desmontaran el
monte, y ellos les dijeron: No nos bastará a nosotros este monte. Y todos los
cananeos que habitan la tierra de la llanura, tienen carros herrados. Los que están en Bet-seán y en sus aldeas. Y
los que están en el valle de Jezreel. Jos 17:16.
Entonces Josué respondió a la casa de José, a Efraín y a
Manasés. Tú eres un gran pueblo, y tienes grande poder. Por esto no tendrás una
sola parte, sino que aquel monte será tuyo. Aunque tenga bosque, tú lo puedes
desmontar y lo poseerás hasta el final de sus límites. Porque tú arrojarás al
cananeo, aunque tenga carros herrados, y aunque sea fuerte. Jos 17:17-18.
A los descendientes de Maquir primogénito de Manasés, les correspondió parte de los territorios de Basán y Galad. La otra media parte de Manases, occidental tuvo
en suerte una porción de Transjordania. Prácticamente el centro de la región, confinado al sur con Efraín.
Además de estas recibieron, los hijos de José, Manasés
tuvo algunas ciudades de los territorios de Isacar y Aser. Confinada al norte y
al noroeste respectivamente. Jos 16:4.
También la casa de José conquistó a
Bet-el; y Jehová estaba con ellos. Y la casa de José puso espías en Bet-el,
ciudad que antes se llamaba Luz. Y el amorreo persistía en habitar en el monte de Heres, en Ajalón y en Saalbim;
pero cuando la casa de José cobró fuerzas, le pagaron tributo. Jue 1:22.
5.2. La tribu de José, Efraín en los jueces.
En la época de los jueces vemos a una
mujer de la familia de Efraín, llamada Débora cómo y jueza de Israel. Esta mujer ejerció la autoridad, ya que
en Israel ese momento a los hombres le faltaba valentía para derrotar al
cananeo, porque todos los hombres estaban en idolatría, haciendo lo malo ante
Dios.
En este sentido, los príncipes jefes de las tribus de
Israel, no ejercían su derecho, abandonándolos tras los ídolos, no
salían a la guerra muchos hombres en Israel. Sus caminos eran torcidos. Por
esta razón Débora se dispuso a derrotar al rey
de Canaán. Jue 5:6-8.
Entre tanto, todo Israel acudía a juicio ante Débora. Y
Jabín rey de Canaán los subyugaba. Porque Jehová vendió
Israel en su mano. Débora entonces le informa a Barac de Neftalí, para que
fuera a pelear contra Sísara el comandante ejército de Canaán.
Luego Barac le responde: Si tú vas conmigo, yo iré; pero
si no vas conmigo, no iré. Ella respondió: Sí iré contigo; pero la derrota emprendida no será gloria tuya,
porque en mano del honor de mujer entregará Jehová a Sísara. Entonces partiendo
Débora, con Barac fueron a Cedes. Jue
4:8-9.
Entonces Débora mandó a Barac en el día de la
batalla, en contra de Sísara. Porque este día Jehová entregará a Sísara en tus manos. ¿No ha salido Jehová delante de ti?
Y Barac descendió del monte de Tabor, y diez mil hombres en pos de él.
Y Jehová quebrantó a Sísara, a todos sus carros y a todo
su ejército, al filo de la espada delante de Barac. Y
Sísara descendió del carro, y huyó a pie. Jue 4:14-15.
En el canto de Débora se señala a los jefes de la casa
de Maquir, de Manases, acudiendo al llamamiento de Débora y Barac para luchar
contra Jabín, rey de Canaán, en Jasor. Sin embargo, Manases occidental no es
mencionado, probablemente no asistieron.
Por otra parte, la familia de Gedeón pertenecía a la
tribu de Manases, quien fue juez de Israel. También se levantó Jair galaadita,
de la tribu de Manases, el cual juzgó a Israel veintidós años.
Después de la muerte de Jair juez de Israel de Galaad de
Manases, los hijos de Israel volvieron a hacer lo malo ante los ojos de Jehová,
sirviendo a los baales, a Astarot, a los ídolos de Siria, de Sidón, de Moab, de
los hijos de Amón y de los filisteos. Y dejaron a Jehová, y no le sirvieron.
Por consiguiente, los hijos de Amón pasaron el Jordán para
hacer también guerra contra Judá, Benjamín, y la casa de Efraín, siendo
afligido Israel en gran manera y Dios los liberó otra vez con Jefte. Jefte era de la media tribu de Manases, de la ciudad de
Galaad. Jue 10:3-9.
Entre tanto Samuel sacerdote y juez de Israel, era del
monte de Efraín. Su madre fue Ana y su padre Elcana, y Vivían en
Rama, estando ubicada al norte de Jerusalén. Samuel ministro a Jehová toda su
vida y protagonizó el cambio de gobierno de
jueces a Rey.
B. Comentario de la tribu de José, en época del juez
Jefte.
Jefté había invitado a Efraín y Manases a pelear, ellos
no vinieron. Luego Galaad peleó contra Efraín y Manases,
venciéndolos porque sostuvieron la misma disputa de los amorreos, que habitaban
en sus terrenos, cuando ellos estaban allí viviendo hace 300 años. Jue 11:26,
12:1-4.
La historia en las escrituras, nos afirma que tanto Moisés, como Josué acordaron por mandato de Jehová, darle
la tierra de Galaad a los hijos de Maquir hijo de Manasés. Después de 300 años, los amorreos quieren recuperar sus terrenos.
Aparte de esto Efraín y Manases llaman fugitivo de
Efraín, a la media tribu de Manases, que habita en Galaad, y no le presta
atención, ni los defienden de Amón.
Comprendiendo que las tribus estaban en los
límites de Canaán, los hijos de Maquir, hijo
de Manasés, fueron a Galaad, y la conquistaron, echando al amorreo que estaba
en ella. Y Moisés dio Galaad a Maquir hijo de
Manasés, el cual habitó en ella. Núm
32:39-40.
En todo caso Efraín y Manases, también se oponen, y
reprochan a Jefte haber peleado contra Amón sin avisarles a ellos. Siendo que
Jefte les aviso, cuando el sostenía gran disputa con los amorreos, y ellos no
vinieron a defenderse. Y ahora ellos vienen a pelear contra él, en vez de unirse
a él, para ir en contra de los amorreos.
Por esta razón reunió Jefté a todos los varones de
Galaad, y peleó contra Efraín. Y los de Galaad derrotaron a Efraín, porque le
habían dicho, son fugitivos en medio de Efraín y de
Manasés. Siendo que ellos tenían 300 años viviendo en Galaad, desde que Moisés
se las entrega por mandato de Dios. Jue
12:1-7.
C. La tribu de José en los reyes.
Sintéticamente es narrada en el libro de las Crónicas la
historia de la tribu oriental de Manasés. Se les describe como
hombres valerosos, gente de fama. Fueron
principales servidores ilustres, en los negocios del rey David y también
ayudaron a David en Siclag. 1 Cr 12:30, 27:10,
20-21.
Cuando Israel se confabula con Absalón para
venir en contra del rey David, Simei hijo de Gera se postró ante el rey y reconoció haber pecado, vino el primero de
toda la casa de José, del reino del norte Israel, para recibir al señor rey
David. 2 Sa 19:20.
En tiempos de Jeroboam eran hombres valientes y esforzados, por esto
Salomón viéndolo un joven hombre activo, le encomendó todo el cargo de la casa
de José. A partir de ese momento se le llamó
al reino del norte casa de José o Efraín.
1 Re 11:28.
Por otra parte, tenía Salomón doce
gobernadores sobre todo Israel, los cuales mantenían al rey y a su casa. Cada
uno de ellos estaba obligado a abastecerse por
un mes al año. 1 Re 4:7.
En tal sentido gobernaba el hijo de Hur en el monte de
Efraín y el hijo de Geber en Ramot de Galaad; éste tenía también las ciudades
de Jair hijo de Manasés, las cuales estaban en Galaad. Tenía también la
provincia de Argob en Basán, sesenta grandes ciudades con muros y
cerraduras de bronce. 1 Re 4:8, 13.
Paulatinamente se apartaron del Dios de sus padres. Se
prostituyeron con la idolatría de la tierra, que Dios había destruido ante
ellos. Pero muchos en el reinado de Asa, viendo que Jehová estaba con él, se
fueron a Judá y prometieron buscar a Jehová Dios de sus padres, de todo su
corazón y de toda su alma. 2 Cr 15:9-12.
Debido a sus constantes prostituciones idólatras, Dios de Israel incitó contra ellos el espíritu de Pul, el
de Teglatfalasar, rey de Asiria. Llevando cautivos a los rubenitas, gaditas y a
la media tribu de Manasés trasladándose a
Calad, labor, Hará y al río Gozán, donde habitaron.
D. La tribu de José en la profecía.
Jehová venía advirtiendo a Israel, quien fue llamada
Efraín, desde el reinado de Jeroboam, hijo de Joás. Por medio de sus profetas,
entre ellos Amos y Abdías. Posteriormente cumplió en el cautiverio Asirio,
Egipto y Babilonia.
Jehová anuncia y advierte por medio del profeta Amos:
Busquen a Jehová, y vivan; no sea que acometa como fuego a la casa de José y la
consuma, sin haber en Betel quien lo apague. Amó 5:6.
También les exhorta a aborrecer el mal, amar el bien, y
establecer la justicia en el juicio. Quizá Jehová Dios de los ejércitos tenga
piedad del remanente de José. Amó 5:15.
En otro sentido por medio del profeta Abdías les anuncia:
La casa de Jacob será fuego, la casa de José será llama, y la casa de Esaú
estopa. Los quemarán y los consumirá; ni aun resto quedará de la casa de Esaú,
porque Jehová lo ha dicho. Abd 1:18.
En cuanto a la profecía dada por Ezequiel por Jehová el
Señor. Donde Jehová tomara el palo de José que está en la mano de Efraín, y a
las tribus de Israel sus compañeros, y los pondré con el palo de Judá, y los
haré un solo palo, y serán uno en mi mano.
En su contexto, todos ellos tendrán un solo rey y pastor,
como en tiempos de David. Esta profecía se refiere al gobierno del Mesías. Eze
37:19, 24.
Por otra parte, después del cautiverio, donde Israel fue
deportada por Asiria. Y después Asiria fue destruida por Babilonia, y por ende
Israel. Luego de la vuelta del cautiverio Babilónico, se da una nueva
ubicación. Y entre límites repartidos entre las doce tribus de Israel. A José
se le otorga dos porciones. Eze 47:13.
También en el gobierno de Nehemías, se construyen las
puertas destruidas por Nabucodonosor. Al lado oriental cuatro mil quinientas
cañas, tres puertas y una es la puerta de José. Eze 48:32.
Por otra parte, por medio del profeta Zacarias los
consuela, y fue cumplido después del cautiverio: Porque yo fortaleceré la casa
de Judá, guardaré la casa de José, y los haré volver. Porque de ellos tendré
piedad, y serán como si no los hubiera desechado. Porque yo soy Jehová su Dios,
y los oiré. Zac 10:6.
Por último, por medio del profeta Juan y la revelación del
Apocalipsis. Se menciona una redención al final del tiempo, separa la tribu
Manasés y José, con doce mil sellados cada una. Apo 7:8.

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