Las tribus de Israel.Las tribus de Israel mezcladas.
Jacob o Israel, tuvo 12 hijos, quienes
conformaron las 12 tribus de Israel. Su orden de nacimiento por nombre fue el
siguiente: Rubén, Simeón, Levi, Judá, Dan, Neftalí, Gad, Aser, Isacar, Zabulón,
José y Benjamín.
Más, sin embargo, el orden legal de las tribus es el siguiente: De su
esposa Lea; Rubén, Simeón, Levi, Judá, Gad, Aser, Isacar y Zabulón. De su
esposa Raquel; Dan, Neftalí, José y Benjamín.
El comienzo de la tribu como pueblo fue en Canaán, allí se mezclaron y se apartaron de Dios
varias veces, siendo restaurados varias veces a su gobierno de jueces. En el
gobierno de los reyes también hicieron alianza y se mezclaron. Después fueron
al exilio Asirio, luego al Babilónico y se mezclaron. Después del exilio el
sacerdote Edras, y el gobernador Nehemías de Judá, colocó orden en los
matrimonios con extranjeros, y juraron no hacerlo, luego volvieron a mezclarse
con las naciones vecinas. Hasta la venida del Mesías, encuentra a un pueblo
mezclado. Y él nace de esta generación mezclada con otros pueblos.
En este sentido, decir que la
raza judía es pura, es un error, es una mezcla de muchos pueblos. La tribu de
Judá de donde nace el Mesías por promesa.
Desde Judá hasta José, es una continuidad de mezcla de raza. Nuestro
Señor Jesús tiene sangre de esta mezcla de muchas naciones. Comprobamos este
asunto analizando la línea genealógica de Jesús. En primer lugar, detallamos
que la promesa de entregar la tierra a la descendencia de Abraham, fue
cumplida, pero sin embargo no cumplieron lo que Dios le había mandado de no
dejar nada de Canaán, ellos dejaron pueblos, hicieron alianza, le dejaron
convivir juntos, le cobraron tributos, pero no los arrojaron de en medio de
ellos como les ordenó Dios, mezclados con este pueblo cananeo.
Existen actualmente las tribus de Israel.
Existen movimientos que quieren reconstruir la tribu de Israel para que
regresen a su tierra. Pero esos intentos no son válidos dentro del contexto de
la Biblia, porque hay que recordar que 10 tribus fueron exiliados a Asiria, y
esparcidos por varios países, después que Asiria fue destruida, entre ellos
Egipto. Luego después fue exiliada Judá y Benjamín a Babilonia.
Cuando salen del exilio después de 70 años, y proclamado el edicto del
rey Ciro, de regresar a Jerusalén todo el pueblo judío, no todos regresaron,
según nos narra el sacerdote Esdras. Y los que regresaron se habían mezclado
con extranjero, sobre todo los príncipes.
Por consiguiente, el linaje santo había sido mezclado. Después de unos
123 años ellos los judíos, vuelven a ser subyugados por el imperio de Grecia. Y
reiteradamente con todos los que hasta el imperio romano gobernaron, siendo
nuevamente expatriados. Tal como lo indica el apóstol Pablo.
Luego después de 70 años de la venida del Mesías, el pueblo judío
experimenta la gran diáspora en el mundo. Que solo en el siglo pasado lograron
retornar a Israel, después de haberse constituido como Nación en 1948. Antes y
después de la fecha se han mantenido en constante diáspora por el mundo.
En este sentido, muy difícilmente humanamente ellos pueden reconstruir
una genealogía de las tribus, mucho menos de la Judá, unas de las más
mezcladas, cortadas, muertas, y que Dios ha renovado desde el exilio de
Babilonia. Trayendo de su generación el
renuevo de David, que es Jesús.
Si en los actuales momentos se pretende hacer una genealogía del Mesías, estarán armando la del anticristo. En este último tiempo que le queda a nuestro planeta tierra.
Del siglo pasado a la actualidad.
Por lo anteriormente dicho, recapitulemos la historia
del siglo pasado, en el momento cuando Inglaterra abandonaba su mandato sobre
el país, fue proclamada, el 15 de mayo de 1948, la independencia del Estado de
Israel. Sin embargo, los ejércitos de cinco naciones árabes, Líbano, Siria,
Cisjordania, Irak y Egipto se lanzan al asalto de la joven nación.
Las
tropas de Israel pudieron resistir el embate, pero las tropas de Cisjordania,
mandadas por oficiales británicos, pudieron tomar la ciudad vieja de Jerusalén,
y mantener los territorios de Judea y Samaria.
La
Organización de las Naciones Unidas intervino, y se estableció un precario
armisticio en 1949. En 1956, Israel se midió con Egipto, debido al bloqueo a
que los egipcios tenían sometidos a los israelitas en el golfo de Arabá. Israel
ocupó el Sinaí, que fue abandonado ante las firmes garantías internacionales de
libertad de navegación.
El 5 de
junio de 1967, después de una serie de tensiones en aumento, y de un prolongado
bloqueo del golfo de Arabá por parte de Egipto. Ante los movimientos de tropas
árabes indicando un ataque inminente. Israel lanzó un ataque relámpago sobre
Egipto, Jordania y Siria, que en menos de una semana llevaba a sus ejércitos al
canal de Suez.
En lo
sucesivo ocupando toda la península del Sinaí, a la conquista de toda Judea y
Samaria, desalojando de allí a las tropas jordanas, liberando además la ciudad
vieja de Jerusalén y devolviendo finalmente a Israel. Y desalojando a los
sirios de las alturas del Golán, desde donde habían estado cañoneando
intermitentemente las colonias agrícolas judías en la Alta Galilea.
Nuevamente,
la intervención de las Naciones Unidas impuso un armisticio, aunque Israel se
negó a abandonar los territorios conquistados. Las garantías internacionales
del pasado habían sido siempre un papel inútil.
La cuarta
guerra fue desencadenada por un ataque por sorpresa de los egipcios, cruzando
el canal de Suez el 6 de octubre de 1973. Con la esperanza de recuperar los
territorios perdidos en 1967. Los sirios abrieron un segundo frente, apoyando este ataque.
Sin
embargo, la reacción israelita de cruzar a su vez el canal de Suez, cortando
las líneas de aprovisionamiento del ejército egipcio, y emboscando a las tropas
atacantes, produjo el hundimiento de la ofensiva.
Una
iniciativa de paz del presidente de Egipto Anwar el-Sadat, viajando a Jerusalén
para entrevistarse con el primer ministro Menájem Begin en 1978, llevó a un
proceso de devolución del Sinaí, y a la firma de un tratado de paz en 1979
entre Israel y Egipto.
Pero
sigue habiendo tensiones entre Israel y los países árabes circundantes,
especialmente con el problema del desplazamiento de los árabes palestinos, a
consecuencia de una guerra desencadenada por los árabes en 1948, y que, en
lugar de resolver, como los judíos resolvieron el de sus refugiados en los
campos de Europa después de la Segunda Guerra Mundial, han querido mantener,
para instrumentalizarlo políticamente, apelando a la enorme carga emotiva que
conlleva un problema humano de este tipo.
La
resurrección de la nación de Israel ha conllevado la resurrección del hebreo,
que era una lengua muerta, que ahora es un idioma moderno y floreciente. La
Universidad Hebrea de Jerusalén es un foco de actividad cultural de gran
prestigio mundial.
A pesar
de sus problemas económicos, causados por los gastos militares que se ven
obligados a mantener, Israel tiene una industria y agricultura floreciente. Y
compiten agresivamente en el mercado europeo de cítricos con países como España
e Italia.
Las
riquezas del mar Muerto son objeto de explotación comercial, y constituyen, en
lo material, la mayor riqueza de Israel. Sin embargo, ha de llegar todavía el
día en que Israel reconozca nacionalmente su mayor tesoro, el Mesías rechazado
y que ha de volver.
Los
profetas anuncian que el día de la venida de Cristo, para Israel, vendrá
precedido del día de la angustia de Jacob. En este período, la nación pasará
por durísimas pruebas, al final de las cuales aparecerá el Señor Jesucristo.
Zacarías
describe la emocionante escena del reconocimiento por parte de Israel del que
traspasaron. Zac 12:10-14, con el profundo arrepentimiento nacional del
remanente de Israel.
Entonces
entrará Israel en el disfrute del reino Milenial bajo el reinado del Mesías,
que tanto los ama, que se dio por la nación; y no solamente por la nación, sino
también para congregar en uno a los hijos de Dios que estaban dispersos. Ju
11:51, 52.
La higuera infructífera, imagen usada por el Señor, maldecida por su ausencia de fruto. Mat 21:18-19, Mar 11:13-21, es presentada después como parábola de Israel. Mat 24:32, Mar 13:28-30, Luc 21:19-33, 13:6-9.
Durante mucho tiempo, el tronco de esta nación ha brotado como un renuevo. Actualmente brota un constante deseo de volver los pueblos a Israel. Esto constituye un signo evidente de que la venida del Señor está cerca.

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