Cual la bibliografía de la tribu de Benjamín.

Benjamín es el último hijo nacido de Jacob. Su madre Raquel murió cuando lo parió. Su padre lo llamó Benjamín. Gén 35:18. 

 

Por su parte, su padre Jacob lo bendijo antes de morir. Benjamín es un lobo arrebatador. A la mañana comerá la presa. Y a la tarde repartirá el despojo. Gén 49:27. 

 

También Moisés lo bendijo. Benjamín el amado de Jehová habitará confiado cerca de él. Lo cubrirá siempre. Y entre sus hombros morará. Deu 33:12. 

 

Entre todos los hijos de Jacob o Israel, Benjamín fue el más que tuvo hijos: Bela, Bequer, Asbel, Gera, Naamán, Ehi, Ros, Mupim, Hupim y Ard. Gén 46:21. 


1. La tribu de Benjamín en el desierto.

En el desierto de Sinaí, en el tabernáculo, los que ofrecieron la ofrenda el noveno día, de los hijos de Benjamín, el príncipe fue Abidán hijo de Gedeoni, También fue el jefe de todos los que podían salir a la guerra. Núm 1:11. 

 

Luego cuando salieron a reconocer la tierra de la tribu de Benjamín, fue seleccionado Palti hijo de Rafú. Y Cuando entraran a repartir la tierra estaría de la tribu de Benjamín, Elidad hijo de Quislón. También estaría Benjamín entre los que bendecirán la tierra. Núm 13:9, 34:21, Deu 27:12. 

 

En la repartición de la posesión de tierra, se sacó la suerte de la tribu de los hijos de Benjamín conforme a sus familias. Siendo el territorio adjudicado entre los hijos de Judá y los hijos de José. Limitaba al sur con Judá y al norte con el de Efraín. Jos 18:11. 

 

Las ciudades de la tribu de los hijos de Benjamín, por sus familias, fueron Jericó, Bet-hogla, el valle de Casis, Zela, Elef, Jebús que es Jerusalén, Gabaa y Quiriat; catorce ciudades con sus aldeas. Jos 18:21-28.  

 

En la conquista al jebuseo que habitaba en Jerusalén no lo arrojaron los hijos de Benjamín, y el jebuseo habitó con los hijos de Benjamín, en Jerusalén. Jue 1:21. 

 

2. La tribu de Benjamín en época de los jueces.

En época de los jueces, después de la muerte de Sansón, Eli sumo sacerdote y Juez, había puesto a sus hijos como sacerdotes y los hijos de Elí eran hombres impíos, sin conocimiento de Jehová. 1 Sa 2:12. 

 

En este tiempo reinaba la anarquía, y la palabra de Dios escaseaba. No había conocimiento de Dios, aún en los sacerdotes, no enseñaban, ni sabían nada de Dios.

 

Por esos días también hubo un hecho vergonzoso protagonizado por los descendientes de Benjamín en la ciudad de Gabaa, descritos en los últimos tres capítulos del libro de los Jueces. Jue 19, 20, 21.

 

En este particular un levita de camino, venía con su siervo de buscar a su mujer de la casa de su padre en la ciudad de Judá. Ella le había sido infiel, se había ido a casa de su padre, pero decidió buscarla. De vuelta a su casa a límites lejanos de Efraín, vivió como extranjero, pasó por Gabaa, ciudad Benjamita.

 

Entre tanto en el camino, de paso por Gabaa, en busca de dónde quedarse en la casa de Jehová, no encontró a nadie que lo hospeda, y haciéndose tarde se fue a la plaza en Gabaa. Un anciano forastero le insiste que vaya con él a su casa, para que pase la noche, y se fue con él.

 

En esto en la casa del anciano, en momentos cuando estaban gozosos, vinieron los de Gabaa, hombres perversos, rodearon la casa, golpeando la puerta, y hablándole al anciano, dueño de la casa, para saliera el hombre que había entrado en su casa y conocerlo.

 

En consecuencia, el anciano les quiso dar a su hija y a su mujer, para que no hagan daño al levita. Pero el levita probablemente para no hacer agravio a este hombre que lo hospeda, sacó a su mujer. Y los hombres de esa ciudad abusaron de la mujer hasta la mañana.

 

Entre tanto cuando amaneció el levita siguió su camino, y estando muerta la mujer, sin saberlo, la apresuraba a levantarse para irse, pero al ver que ella no se movía, la levantó, montándola en el asno, y se fue. Cuando el levita llegó, pico la mujer en 12 pedazos, enviándola por todas las tribus de Israel.

 

En este momento difícil para este hombre levita busco una reflexión de esta manera de lo que sucedía en Israel. Entonces salieron todos los hijos de Israel, y se reunió la congregación como un solo hombre, desde Dan hasta Beerseba y la tierra de Galaad, a Jehová en Mizpa.

 

Después de preguntar al levita como fue esta maldad, consultaron a Jehová.  Luego enviando una comisión de todas las tribus de Israel, fueron a Gabaa de Benjamín, para se le fuese entregado a estos hombres abominables, para pagarle según su obra acometida en Israel.  

 

En esta razón las tribus de Israel enviaron varones por toda la tribu de Benjamín, preguntándoles: ¿Qué maldad es esta que ha sido hecha entre nosotros?

 

También les advirtieron, entreguen, aquellos hombres perversos de Gabaa, para matarlos, y quitemos el mal de Israel. Más los de Benjamín se negaron a oír la voz de sus hermanos, los hijos de Israel.

 

Por otra parte, los de Benjamín en vez de entregar a los culpables, se juntaron en las ciudades en Gabaa, para salir a pelear contra los hijos de Israel. Esto da a conocer el grado de inmoralidad que estaba viviendo.

 

Los hijos de Israel consultaron a Jehová, y se le dio la orden a Judá de salir primero. Por esto ordenando batalla en Gabaa a los hijos de Benjamín, estos derribaron por tierra aquel día, veintidós mil hombres de los hijos de Israel.

 

Volviendo Israel nuevamente a pelear con los hijos de Benjamín, estos acabaron otra vez con dieciocho mil hombres guerreros de los hijos de Israel.

 

En aquellos días, Finees hijo de Eleazar, hijo de Aarón, ministraba delante de Jehová: Y los hijos de Israel consultaron otra vez ¿Volveremos aún a salir contra los hijos de Benjamín nuestros hermanos, para pelear, o desistiremos? Y Jehová dijo: vayan, porque mañana yo los entregaré.

 

Luego, los hijos de Israel fueron contra los hijos de Benjamín el tercer día, ordenaron la batalla delante de Gabaa, como las otras veces. Y salieron los hijos de Benjamín al encuentro del pueblo, alejándose de la ciudad.

 

En esta razón los de Benjamín prevalecieron otra vez, comenzaron a herir a algunos del pueblo, matándolos como las otras veces por los caminos, uno de los cuales sube a Betel, y el otro a Gabaa en el campo; y mataron unos treinta hombres de Israel.

 

Para ese tiempo, los Benjamitas se daban por vencidos como antes. Pero los Israelitas planificaron alejarse de la ciudad de Gabaa, los embocaron. Derrotando Jehová a Benjamín delante de Israel, matando los hijos de Israel a veinticinco mil cien hombres de Benjamín.

 

Luego los de Israel retrocedieron en la batalla, y los de Benjamín comenzaron a herir y matar a la gente de Israel como treinta hombres, y anunciaban ciertamente ellos han caído delante de nosotros, como en la primera batalla.

 

En esto cuando la columna de humo comenzó a subir de la ciudad, los de Benjamín miraron hacia atrás, y vieron el humo de la ciudad subiendo al cielo. Entonces se volvió Israel, y los de Benjamín se llenaron de temor, viendo el desastre sobre ellos.

 

Así cercaron a los de Benjamín, los acosaron y hollaron desde Menúha hasta enfrente de Gabaa hacia donde nace el sol. Y cayeron de Benjamín dieciocho mil hombres, todos ellos hombres de guerra. Siendo el total veinticinco mil hombres de guerra con espada.

 

Sucedió que los hombres de Israel volvieron hiriendo a filo de espada tanto a hombres de Benjamín, como a las bestias y todo lo hallado, prendieron fuego a todas las ciudades halladas.

 

En este acontecer los varones de Israel juraron en Mizpa, ninguno dará su hija a los de Benjamín por mujer. Arrepintiéndose a causa de Benjamín su hermano, viendo cómo era cortada una tribu de Israel.

 

Toda la congregación envió luego a hablar a los hijos de Benjamín que estaban en la peña de Rimón, y los llamaron en paz. Volvieron los de Benjamín, y les dieron por mujeres las que habían guardado vivas de las mujeres de Jabes-Galaad. Pero no eran suficientes.

 

Por esto el pueblo tuvo compasión de Benjamín, porque Jehová había abierto una brecha entre las tribus de Israel. Entonces los ancianos de la congregación se preguntaban ¿Qué haremos respecto de mujeres para darle a los que han quedado? Porque las mujeres de Benjamín fueron muertas. Jue 21:16. 

 

Por esta razón para no exterminar una tribu de Israel decidieron dar a Benjamín herencia en los que había escapado. Aconsejándoles a raptar a las danzarinas vírgenes en las fiestas hechas en Silo de Efraín.

 

Entre tanto los hijos de Benjamín así lo hicieron. Emboscaron a las mujeres y las robaron conforme a su número. Volvieron a su heredad, edificaron las ciudades, y habitaron en ellas. Así decidían los hijos anárquicamente para esa época.   

 

3. La tribu de Benjamín en épocas de los reyes.

Cuando los filisteos capturaron el arca, en batalla con Israel, un hombre de Benjamín de la batalla, llegó el mismo día a Silo, rotos sus vestidos y tierra sobre su cabeza, avisó a Eli, que el arca había sido llevada. En ese mismo instante Eli se cayó y murió. 1 Sa 4:12.

 

Después de estos acontecimientos el pueblo de Israel pide rey, desecha el gobierno de Dios de los Jueces, por muchas razones. Dios decide darle rey conforme al corazón de ellos, y le da al rey David, hijo de Cis, benjamita, quien ungió Samuel por rey. 1 Sa 9:21. 

 

Después de la muerte de Absalón, aconteció se hallaba allí un hombre perverso llamado Seba hijo de Bicri, hombre de Benjamín, el cual tocó la trompeta, para anunciar y replicar: tenemos nosotros parte en David, ni heredad con el hijo de Isaí. ¡Cada uno a su tienda, Israel!

 

A partir de ese momento se apartó Israel de David, y siguieron a Seba hijo de Bicri, pero los de Judá siguieron a David su rey desde Jordán a Jerusalén.

 

Después de haber sido desechado Saul como rey, persiguió al rey David, por envidia. Luego de la muerte de Saul, Abner comandante del ejército de Saul, colocó a un hijo de Saul como rey, y a los dos años combatieron contra David, siendo derrotados los benjamitas.

 

Cuando el rey David reinó tranquilo, agradeció y reconoció a los valientes que le ayudaron a ratificar el reino de Israel, colocándolo como jefe de su guardia personal, entre ellos de Gabaa de Benjamín, Itai hijo de Ribai. 2 Sa 23:29. 

 

Después del rey David estaba para morir y entregarle el reino a Salomón. Le encomendó a su hijo cobrar venganza de Simei hijo de Gera, hijo de Benjamín, de Bahurim, el cual lo había maldecido con una maldición fuerte el día que él iba a Mahanaim. 1 Re 2:8. 

Dentro de los gobernadores de Salomón, estaba la tribu de Benjamín, Simei hijo de Ela. 1 Re 4:18. 

 

En el reinado de Roboam hijo de Salomón, vino a Jerusalén, reunió a toda la casa de Judá y a la tribu de Benjamín. Ciento ochenta mil hombres, guerreros escogidos, con el fin de hacer guerra a la casa de Israel, y hacer volver el reino a Roboam hijo de Salomón. 1 Re 12:21. 

 

Sin embargo, Jehová habló por Semaías varón de Dios, a Roboam hijo de Salomón, rey de Judá, a toda la casa de Judá, de Benjamín, y a los demás del pueblo.

 

Diciéndoles: No vayan, ni peleen contra sus hermanos los hijos de Israel. Vuelvan cada uno a su casa, porque esto lo he hecho yo. Y ellos oyeron la palabra de Dios, volvieron y se fueron, conforme a la palabra de Jehová. 1 Re 12:21-24.

 

Habitaron en Jerusalén, de los hijos de Judá, de los hijos de Benjamín, de los hijos de Efraín y Manasés. 1 Cr 9:3.

 

En el reinado de Asa, tuvo ejército con escudos y lanzas: de Judá trescientos mil, y de Benjamín doscientos ochenta mil hombres diestros con escudos, y entesaban arcos. 2 Cr 14:8. 

 

El rey Asa salió al encuentro de Judá y Benjamín: Jehová estará con nosotros, si estamos con él, si le buscamos, será hallado de nosotros, más si le dejan, él también os dejará. 2 Cr 15:2. 

 

Cuando oyó Asa las palabras y la profecía del profeta Azarías hijo de Obed, cobró ánimo, quitó los ídolos abominables de toda la tierra de Judá y de Benjamín. Y de las ciudades tomadas por él, en la parte montañosa de Efraín. Reparó el altar de Jehová que estaba delante del pórtico de Jehová. 2 Cr 15:8. 

 

Después reunió a todo Judá y Benjamín, con ellos los forasteros de Efraín, de Manasés y de Simeón. Porque muchos de Israel se habían pasado a él, viendo que Jehová su Dios estaba con él. 2 Cr 15:9.

 

En el tiempo del rey Josafat, de Benjamín, era Eliada, hombre muy valeroso, con él doscientos mil armados de arco y escudo. 2 Cr 17:17. 

 

Después el rey Amasías reunió luego a Judá, con arreglo a las familias les puso jefes de millares, de centenas sobre todo Judá y Benjamín. Después puso en lista a todos los de veinte años arriba, fueron hallados trescientos mil escogidos para salir a la guerra, que tenían lanza y escudo. 2 Cr 25:5. 

 

En esa época, después que el rey Ezequías hace la pascua, todos los de Israel que habían estado, salieron por las ciudades de Judá, quebraron las estatuas y destruyeron las imágenes de Asera. Derribaron los lugares altos y los altares por todo Judá y Benjamín, hasta acabarlo todo, entre otros lugares. 2 Cr 31:1. 

 

 

4. La tribu de Benjamín después del cautiverio.

Después del edicto del rey Ciro, se levantaron los jefes de las casas paternas de Judá, de Benjamín, los sacerdotes y levitas, todos aquellos cuyo espíritu despertó Dios para subir a edificar la casa de Jehová, la cual está en Jerusalén. Esd 1:5. 

 

La reina Ester, era judía, sobrina de Mardoqueo hijo de Jair, hijo de Simei, hijo de Cis, del linaje de Benjamín. Est 2:5. 

 

5. La tribu de Benjamín en las profecías.

El profeta Jeremías, les habló sobre todo lo que le acontecería a Judá y Benjamín, si ellos persistían en no volver a Jehová, por esta razón cuando el profeta salía a Jerusalén para irse a tierra de Benjamín, para apartarse de en medio del pueblo. Jer 37:12. 

 

Cuando fue a la puerta de Benjamín, estando allí un capitán llamado Irías hijo de Selemías, hijo de Hananías, apresó al profeta Jeremías, acusándolo de que desertaba a los caldeos. Jer 37:13. 

 

También tendrá Benjamín una porción, en la nueva ubicación dada por Ezequiel, después del cautiverio, desde el lado del oriente hasta el lado del mar.

 

Igual muchos años después del cautiverio, se construyó la puerta de Benjamín. Al lado oriental cuatro mil quinientas cañas, y tres puertas: una es la puerta de Benjamín. Eze 48: 23, 32. 

 

Toca bocina en Gabaa, trompeta en Ramá: suena alarma en Bet-avén; tiembla, oh Benjamín. Esta profecía se cumple en el cautiverio babilónico. Ose 5:8.


También habrá salvación, en la restauración de Israel, para la tribu de Benjamín, doce mil sellados. Apo 7:8. 

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